
La recuperación de la economía mundial está en marcha, pero España es uno de los contados países que aún no se ha subido al tren. Según el Banco de España, tampoco lo hizo en el tramo final de 2009, pese a que el consumo y la inversión dieron señales de mejora. El organismo supervisor estima que el PIB descendió un 0,1% entre octubre y diciembre respecto al tercer trimestre. La economía española acumula así siete trimestres en retroceso (según la definición técnica más extendida de recesión basta con enlazar dos trimestres), el periodo destructivo más extenso entre los países avanzados.
A falta de que el Instituto Nacional de Estadística corrobore el dato la próxima semana, España queda como la única economía del G-20 (el club de países ricos y emergentes que coordina los esfuerzos contra la crisis) en recesión. La posibilidad de que España volviera a crecer en el cuarto trimestre, como sí ha hecho Reino Unido, había dividido en las últimas semanas a los expertos y había devuelto el optimismo al Gobierno, que en boca de su presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, llegó a vaticinar en diciembre "una salida inminente" de la recesión. Pero la pésima evolución del empleo en los últimos meses de 2009 y una aportación del sector exterior más débil de lo previsto arruinaron el pronóstico.
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